domingo, 30 de diciembre de 2012

Don McCullin en la novela "Un día de mayo"

DON MCCULLIN FOTOGRAFIADO POR GILLES CARON. VIETNAM 1970


Marc Altés y Albert Rey añoraban tiempos pasados. Uno de sus héroes era Don McCullin, que estaba entre los más grandes fotógrafos de guerra del siglo, y del que el siciliano de la agencia Magnum, Ferdinando Scianna, decía que llevaba la luz de Rembrandt en su bolsillo. El reportero inglés asombraba al mundo con las fotografías en blanco y negro que publicaba en The Sunday Times.

McCullin dimitió tras la llegada del magnate australiano Rupert Murdoch con directrices como: ‹‹Basta de niños tercermundistas muriéndose de hambre en las páginas de mis publicaciones; quiero más triunfadores alrededor de sus barbacoas de fin de semana››. —No pienso seguir en una publicación que parece el catálogo de compra de unos grandes almacenes —dijo el hombre que había retratado los conflictos armados en Vietnam, Camboya, Chipre, Biafra, Uganda, Palestina e Irlanda del Norte. Un enviado especial a guerra tras guerra, que había sido herido dos veces, y que, en sus últimos viajes, era fotografiado cada mañana al salir del hotel por todos los reporteros de guerra, por si se cumplía la ley de las probabilidades y al final salía el cero en la ruleta de la vida y la muerte, y tenían la última imagen con vida del famoso fotógrafo.

Un Don McCullin al que el gobierno de Margaret Thatcher negó el permiso para ir a la Guerra de las Malvinas porque temían —con razón— no poder controlarle, aunque facilitó, en cambio, el acceso a periodistas mucho más inexpertos y dóciles.

Extracto de la novela "Un día de mayo". disponible en formato digital en Amazon.


 RETRATO RECIENTE DE DON MCCULLIN